17 de agosto de 2008

Punto y aparte


Poco a poco fuimos conociéndonos más, compartiendo gustos y experiencias y nos dimos cuenta que teníamos afinidades, éramos reservados respecto a nuestra incipiente amistad la razón aun no la sé, nos llevabamos muy bien aunque no estabamos juntos todo el tiempo. Algunas salidas para ver películas de cine de arte, un café, un paseo nocturno. Hasta que un día me invitó a ver una película en su casa,"Naranja Mecánica" y mientras la veíamos recostados en la cama tomé su mano por primera vez y sentí una piel cálida y suave, algo húmeda pero no desagradable tal vez eran los nervios de dar un paso hacia adelante.

Fueron haciéndose más habituales las visitas mutuas, pasabamos más tiempo juntos. Causabamos curiosidad a las personas debido a la razón de qué podría unir a la chica del promedio más alto con el tipo extraño que permanece en un rincón y desafía con la actitud a los profesores.

Me gustaba pasar el tiempo con él, se volvió un ser común en mis pensamientos aunque no sabía la razón, a pesar de ello intentaba hacerle ceder en su retraimiento así que solía tomarle la mano, escucharlo con más atención, invitarlo a salir, y diversas tácticas para hacerle notar que me interesaba. Él no correspondía abiertamente, pero no negaba mis atenciones. Logré sacarle un beso y él también me besó. Pero no hablamos de ello, como si no hubiese existido pero bastaban unas miradas para saber que éramos cómplices de aquello.

Como otras veces, lo invité a comer a mi casa y de ahí iríamos a la suya para ver unas películas. Mirábamos con interés la trama, inclusive me gustaba posar mi cabeza en su hombro mientras él me acariciaba el pelo. Me sentía tan a gusto que creí que nada podría ser mejor...hasta que una falla en la luz nos dejó a oscuras.

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