2 de junio de 2011

Resolución


Anoche antes de dormir aproveché para echar un vistazo a la programación nocturna y me tocó la de buenas que estaba una película que desde hace tiempo quería ver, se llama "Ghost World" protagonizada por Thora Birsch, Scarlett Johansson y Steve Buscemi. La trama es simple: Enid y Becca, dos chicas de 18 años que van dejando la adolecencia para convertirse en adultas y por ende el momento de las decisiones, ambas son sarcásticas y antisociales en especial Enid quien parece ser un repelente de humanos. Critican y se alejan de lo que consideran ordinario y típico evitando volverse estúpidas seres inconcientes que buscan la aceptación social. El conflicto entre las dos amigas comienza cuando al terminar la escuela quieren rentar un departamento pero es necesario tener un trabajo para lo cual es preciso ser alguien más convencional, Becca siendo más pragmática acepta las reglas de trabajos tales como las franquicias, si bien Enid le parecen ridículas y absurdas dichas reglas. Asimismo, Enid conoce a Seymour un solitario y amargado coleccionista de discos antiguos y a partir de una broma que le juega a este hombre se siente culpable y se acerca a él como amiga, hasta llegar a darse cuenta que en la vida es cuestión de dar una oportunidad y no desesperar.


Claramente me sentí identificada por esa actitud hosca que tenía (o tengo) frente a la gente, en especial en mis días de bachillerato, donde puedo decir que nunca me ajusté a algún grupo y al comportamiento de mis demás compañeros a quienes veía que su vida fluía con naturalidad, al parecer nada se interponía entre sus metas y deseos. No pensaba que fueran malas personas sino que no comprendía sus intereses y me alejaba, buscando a quien tuviera algo en común más allá del hecho de respirar.

A pesar de que la escuela era casi un suplicio, de alguna forma me brindaba cierta seguridad pues no había decisiones que tomar y la responsabilidad consistía en tan sólo en hacer la tarea y no reprobar. Cuando pasaron los tres años de prepa, sabía que era el momento decisivo de convertirme en alguien (carrera, título, coche, casa, bla-bla-bla), claro que sabía eso pero no tenía idea ni siquiera en dónde estaba parada o a dónde pertenecía en ese momento, cómo carajos me pedían que decidiera que sería de mí en 10 años...

Bueno, será porque han pasado 10 años desde que era una inadvertida estudiante que puedo reconocer mis temores de no ser alguien, pero también sé que todo aquello que me agobiaba no era más que un camino bien trazado que igual puedes tomar así como también puedes rechazar aunque cueste más trabajo. El mundo es muy grande y basta con tener los ojos y la mente alerta para saber donde comenzar a andar por uno mismo y lo que parece común con talento propio se puede transformar en algo peculiar .

(Nota regresiva: Vaya, si hace 10 años me leyera escribiendo esto me darían unas ganas de suicidarme chica optimismo)

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