“No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo.”
Sin más advertencia que un beso en la nuca
atravesaste el umbral de mis sueños
para tomar mi mano y llevarla a tu boca
reaccioné a tus instintos,
volví a cerrar mis ojos
busqué tu cuerpo con mis otros sentidos
escuché tu respiración queda y agitada
a la vez,
sentí tu piel y tus labios
el aroma de tu alma fluía densamente
por el cuarto
saboreé el sabor salado del sudor
mezclado con la dulzura de los besos
de medianoche.
Dentro,
afuera,
mi paraíso
con infierno incluido.









